Por Delvis Mercado
Hemos tenido la bendición de continuar la obra de la Escuela de Cristo en el Perú. Nuestra labor marcó un momento especial de edificación y fortalecimiento espiritual para el cuerpo de Cristo. Nuestro viaje comenzó con un recorrido de más de 300 kilómetros desde Lima hasta Chincha Baja, donde celebramos una Conferencia de Pastores con una excelente asistencia.
Fue un tiempo de profunda comunión, capacitación y renovación del mensaje pentecostal. Al mismo tiempo, celebramos con alegría la graduación de 16 estudiantes que completaron con éxito su formación. Cada uno de ellos testificó del impacto que la instrucción recibida tuvo en sus vidas, destacando una vez más cómo esta capacitación no solo brinda comprensión, sino también cómo Dios usa la Escuela de Cristo para transformar.
Los testimonios compartidos fueron conmovedores y dejaron una huella imborrable en todos los presentes. Posteriormente, viajamos a Pisco, donde celebramos dos servicios verdaderamente extraordinarios. La presencia del Espíritu Santo se manifestó de una manera especial, trayendo renovación, alegría y dirección al pueblo de Dios.
La obra del Señor se hizo evidente en medio de su iglesia, confirmando su apoyo en cada paso dado en este ministerio, del cual ustedes son parte a través de sus oraciones y aportes económicos.
En ambas ciudades, tuvimos el honor de contar con el misionero, el hermano Goebel, quien compartió un poderoso mensaje que exhortó y motivó a los siervos de Dios a permanecer firmes en la fe, a pesar de los desafíos que enfrenta la Iglesia hoy. Sus palabras brindaron consuelo, guía y un fuerte llamado a la perseverancia, lo cual edificó profundamente a los pastores, líderes y congregaciones presentes.
Perú está siendo bendecido con el mensaje de Pentecostés. Este año, realizamos tres escuelas y tuvimos una maravillosa cosecha de plantaciones de iglesias. Estamos presenciando un avivamiento espiritual que alcanza a pastores, líderes y congregaciones.
Reconocemos y valoramos el excelente trabajo que está realizando el Pastor Joel Siguas Soto y su equipo, confiando en que Dios continuará usando sus vidas para extender Su obra.
Damos gloria a Dios por el fruto logrado y creemos que esta semilla rendirá una cosecha abundante para la extensión de Su Reino.